¡Es culpa mĂa! aunque haya muchos para hablar del mismo tema eran los justos moradores del poema que para ti voy escribiendo cada dĂa, ¡Es culpa mĂa!.
Se han extraviado quizás al ver que eran metáforas en celo fue su sonrisa golondrina en pleno vuelo que sigilosa mis apuntes se ha llevado.
Para nombrarte prefiero usar el corazĂłn al diccionario porque de siempre es el que lleva el inventario de tantas cosas con que suelo compararte para nombrarte.
Sencillamente te llamo luna, cascabel o caracola y ya me tienes en la cresta de la ola buscándote por los espacios transparentes.